Silencio en la Nieve


silencio en la nieve poster

Año: 2011. Duración: 114’ País: España. Director: Gerardo Herrero. Música: Lucio Godoy. Guión: Nicolás Saad (Novela: Ignacio del Valle). Fotografía: Alfredo Mayo. Reparto: Juan Diego Botto, Carmelo Gómez, Víctor Clavijo, Andrés Gertrúdix, Francesc Orella, Sergi Calleja, Jordi Aguilar, Alex Spijksma.

El cine español de género parece remontar pero no remata. Uno de sus grandes defectos es que no dispone de sentido de la espectacularidad, eso se ve claro en Silencio en la Nieve (2011), nueva película del veterano director Gerardo Herrero, basada en el libro El Tiempo de los Emperadores Extraños, de Ignacio del Valle. Un antiguo policía enrolado en la División Azul –grupo de voluntarios falangistas españoles que fue a combatir en el frente ruso siguiendo las órdenes del ejército nazi- debe lidiar con un asesino en serie que va matando a diversos oficiales siguiendo un extraño ritual. Si la premisa de partida es interesante, ya el comienzo de la película en el que se encuentra el primer cadáver mutilado y aparecen los personajes principales sin introducción alguna (Juan Diego Botto y Carmelo Gómez, omnipresentes en casi todos los planos del film), meten demasiado deprisa al espectador en una trama que parece mascada, sin darle tiempo a que sienta el aliento del suspense en su cogote.

La película fue rodada en Lituania, en medio de un paisaje gélido, donde el equipo artístico amontonó cachivaches y levantó decorados de dudosa credibilidad, en algunos casos. Los personajes aparecen poco marcados, con lo que darían de sí estos duros veteranos de guerra que, no olvidemos, fueron voluntarios al frente más duro de la Segunda Guerra Mundial, lo que indica que su ideología fascista era bastante férrea. Nos encontramos, sin embargo, con personajes con muy poco carácter, sobre todo los secundarios –lamentable aquel masón homosexual que busca minas antipersona. Carmelo Gómez está completamente desaprovechado en esta película y quizás hubiese debido encarnar el papel de Juan Diego Botto. Alguien con su veteranía y porte hubiese imprimido más fuerza y decisión al papel del detective, y no quedarse en un mero ayudante a lo Watson.

En el apartado de los efectos visuales, y teniendo en cuenta que la película se enmarca en una zona de guerra, dejan mucho que desear. Cualquiera que lea un poco sobre armamento militar sabrá que la explosión de un obús es capaz de barrer todo lo que se encuentra a su alrededor en un amplio perímetro. Dados los avances en efectos visuales actuales parece inconcebible que los bombardeos se apañen con un poco de pirotecnia barata. La escena final de la película recuerda a aquel pastiche novelísitico que cosechó gran éxito de taquilla pero no de crítica, y que demostró la falta de presupuesto y de sentido de la espectacularidad del cine español, Alatriste (2006). El enfrentamiento con las tropas rusas se resume en un puñado de hombres atrincherados, otro par de tanques rusos que parece que quieren ahorrar munición, y unos cuantos soldados enemigos vestidos de blanco con pocas ganas de disparar.

La trama está organizada por capítulos, según el modus operandi del serial killer, pero es una trama vacía de contenido, haciendo salir al asesino con estética pseudogiallo en una escena de la cinta para dar un poco de ritmo a la función. Únicamente la música thriller de Lucio Godoy parece barnizar el conjunto con cierta atmósfera de suspense, pero poco más. De hecho parecen más interesantes las imágenes de los títulos de crédito unidos al score, que lo que hemos visto en las casi dos horas anteriores.

No se trata de machacar al cine español. Este año pasado ha habido grandes películas de género como Eva. Pero hemos de reconocer que si queremos que nuestros títulos se conviertan en objeto de culto –descartado el triunfo en taquilla, que en estos tiempos es imposible para filmes patrios o extraños- se ha de invertir más talento y dinero, y no realizar filmes tan apresurados como Silencio en la Nieve. Salvando las distancias…que bueno aquel thriller militar ambientado en la Polonia invadida por los nazis que fue La Noche de los Generales (Night of the Generals, 1966). Eran los tiempos de las producciones de hazañas bélicas, sí, pero la interpretación, la fotografía, la puesta en escena y la dirección de esta película poco tiene que ver con la mediocridad de Silencio en la Nieve.

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2 comentarios

  1. Pues si, estoy contigo, esta guerra no mete ningún miedo……….

    1. Mala hasta dejárselo sobrado. Y pensar que pagamos por ver esa castaña…lo de las explosiones y cuando encuentra la carta fue lo que me dejó más marcado.

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